Sin duda, usted ha escuchado un sin número de veces la palabra “espíritu” pero, ¿cuál es su significado?  Consideremos algunas definiciones que provienen de la Real Academia Española:

  • Ser inmaterial y dotado de razón.
  • Alma racional.
  • Principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo.

¿Cómo puedo interpretar esto? Ciertamente la Biblia menciona este término bajo diferentes circunstancias siendo en ocasiones difícil de entender objetivamente, sin embargo, analizaré aquí algunos ejemplos claros para determinar un significado concreto y específico orientado a la transformación de la personalidad del individuo. Consideremos primeramente el siguiente fragmento de la Biblia:

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 3:8) 

Note usted como se asegura la libertad plena al nacer del Espíritu de Dios. Esta libertad es personificada por medio del viento el cual se desplaza con total independencia ya que, cualquier obstáculo que se le imponga es superado de manera natural, nada ni nadie detiene su viaje. ¿Cómo puedo yo nacer del Espíritu? Esto es posible cambiando mi personalidad y sustituyéndola por la de Dios. Imagínese a usted mismo cambiando su odio y envidia por el amor de Dios, su estrés por la paz y la paciencia de Dios, su temor y miedo por la fe de Dios, su arrogancia y soberbia por la humildad de Dios, su maldad por la bondad y benignidad de Dios. Sin duda alguna usted sería otra persona, sus amistades le desconocerían y se extrañarían. En conclusión, usted cambiaría los conceptos que actualmente rigen su vida por otros mejores y diferentes. En otras palabras, su mente tendría información nueva y verdadera, lo cual lo convertiría en un nuevo ser.

Consideremos ahora otro segmento de la Biblia:

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente. (Efesios 4:22-23) 

En este caso la referencia es hacia el espíritu del hombre sugiriendo una renovación en él. Esto es obvio ya que el Espíritu de Dios no requiere de ser renovado. Este texto es muy específico al mencionar una renovación en el espíritu de la mente sugiriendo la modificación de nuestros conceptos viejos, falsos y temporales por nuevos, verdaderos, universales y eternos. Observemos nuevamente la referencia a un cambio en la información que nos gobierna y que define nuestra actitud y comportamiento actuales; dicho cambio provocaría una nueva personalidad y nos convertiría en personas diferentes.

Otra porción de la Biblia que deseo considerar es:

porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8: 13-14) 

En ambos versículos se hace referencia al Espíritu de Dios. Cuando el contenido de nuestra mente se reprograma por medio del programa de Dios entonces nuestras ideas serán como las de Él, por lo tanto, nos comportaremos como El. El vivir conforme a la carne es vivir de acuerdo a valores que no trascienden, sin fundamentos, que no perduran y que son falsos. Tomemos como ejemplo la moda. Esta cambia constantemente y no aporta nada constructivo ni edificante a la vida del individuo, no trae consigo un crecimiento como persona, no nos hace mejores. No quiero decir que no se debe de usar prendas de vestir actuales y de buena marca, o no usar perfumes finos, o que está prohibido poseer un auto último modelo. Si tienes la posibilidad de tener buenas cosas materiales, entonces adquiérelas. Lo que sí quiero decir es que no es correcto que nuestra vida se determine por medio de ellas ya que un auto o una marca no deben de definir (y de hecho no lo hacen), en ninguna manera, la persona que eres.

Finalmente, deseo compartir un último extracto de la Biblia que confirma que todo espíritu se nutre de información:

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6:63) 

Es de especial importancia el hecho de que Jesús dice que las palabras que El nos ha hablado son espíritu. Y, ¿qué son las palabras sino información?

En resumen, desde el contexto que estamos analizando, el Espíritu de Dios es toda aquella información que forma Su personalidad y que incluye valores como amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, humildad, mansedumbre, fe, dominio propio. Por otro lado, el espíritu del hombre es también información que moldea nuestra identidad. La diferencia estriba en la calidad de dicha información y el resultado de dicha calidad determina finalmente la calidad de la vida del hombre.