Su nombre era Dominga y fue nuestra tía. Maestra de educación primaria de profesión, se dedicó a la enseñanza durante muchos años. Ella visitaba nuestra casa y la casa de otros de sus sobrinos regularmente para repasar lo que habíamos visto en la escuela y para revisar nuestra tarea. Lo interesante de esto es que no éramos sus alumnos ya que no acudíamos a la escuela donde ella laboraba, sin embargo, Dominga tenía una extraña obligación personal por facilitarnos la vida desde el punto de vista escolar ya que no recibía ninguna compensación económica por este trabajo extra y, además, no lo pedía ni lo quería. Definitivamente, ella disfrutaba enseñando, tenía ese “don”, un regalo de Dios que ella descubrió y se dedicó a servir por medio de él. Mi objetivo no es hablar de Dominga sino de usted, por lo cual le formulo las siguientes preguntas: ¿Conoce usted cuál o cuáles son sus dones? ¿Está usted consciente de aquella habilidad personal que le permite desempeñar una o más tareas de forma excelente? Es posible que esté pensando que no tiene ninguna habilidad de este tipo, pero permítame decirle que no es así; cada individuo posee una o más capacidades para realizar alguna actividad de manera extraordinaria. Hay algo de lo que estoy plenamente seguro: no venimos a este mundo para “irla pasando”, no estamos en esta vida solamente para gastarla sin un propósito, no somos seres humanos sin virtudes ni capacidades; todos tenemos al menos un don, hasta aquellos que nos pudiera parecer imposible que puedan desempeñar algo productivo. Consideremos el siguiente fragmento del evangelio de Marcos y apliquémoslo a los dones:

Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. (Marcos 4:25) 

Si alguien tiene el don de tocar la guitarra, por ejemplo, entre más practique mejor guitarrista será; si esta persona nunca ejercita esta habilidad entonces poco a poco la perderá. Otro ejemplo muy claro es aquel de un profesionista, un médico por ejemplo, quien suspende el ejercicio de su oficio por un largo tiempo. Obviamente, poco a poco se quedará obsoleto hasta que deje de ser un médico. Por el contrario, si practica a diario la medicina y se actualiza entonces obtendrá más y más experiencia a través del tiempo. Dice un dicho que “todo por servir se acaba”,  lo cual aplica para el mundo material, pero desde el punto de vista espiritual es lo contrario, “todo aquello que no se utiliza se acaba”.

Amigo mío, es importante descubrir aquello que sabemos hacer bien, aquella habilidad que tenemos como parte integral de nuestra persona; de esta forma podremos explotarla y edificar a otros. Una característica importante de un don es que, al ejecutarlo, bendeciremos a los demás; además, hasta es posible que gane mucho dinero explotando su don. No solamente se trata de hacer lo que nos gusta, porque quizá lo que nos gusta es tan solo una distracción, un pasatiempo o un entretenimiento personal. Considere a Thomas Alba Edison, inventor de la luz eléctrica; el mundo entero se ha bendecido con el foco. Otra herramienta que ha bendecido al mundo es el neumático desarrollado por John Boyd Dunlop y Edouard Michelin; sin este, no existiría el transporte como hoy lo conocemos. Otro invento mucho más sencillo es el del clip, el cual no necesitó de ninguna clase de tecnología de punta o de un doctorado en matemáticas; sin embargo, es utilizado en el mundo entero para sujetar hojas, carpetas, y todo tipo de documentos. El inventor solo requirió de ingenio, de creatividad, para resolver una necesidad. Y así puedo continuar mencionando a muchas personas que aportaron algo productivo, edificante y de bendición a la humanidad.

Le exhorto a enfrentar el desafío de descubrir su don o dones, a ponerlos en práctica  y a bendecir a otros por medio de ellos. No necesariamente tiene que edificar al mundo entero, pero si puede comenzar con su familia, sus vecinos, su colonia, y extenderse hasta alcanzar al máximo número de personas posible. No espere a que sea demasiado tarde para iniciar, hágalo ahora y su vida cambiará al cambiar la vida de otros.