Dice el apóstol Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 11, versículo 1:

“Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Certeza es el conocimiento seguro, claro y evidente de las cosas; es la firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor a errar; es seguridad, firmeza, confianza. Convicción es una idea a la que uno está fuertemente adherido. El convencimiento elimina toda duda, toda incertidumbre, todo miedo. Note usted que Pablo no habla acerca de cosas buenas o cosas malas, sino solo de certeza y convicción, y es por esta razón que la fe puede llevarle al éxito o al fracaso. ¿Cuántas veces ha estado usted seguro de que se va a enfermar y se enferma, de que se va a caer y se cae o se pega, de que algún proyecto no va a funcionar y así sucede, de que nunca tendrá la casa de sus sueños y ha vivido durante toda su vida en un lugar que no es de su agrado, y de muchas otras cosas más? Note usted como se cumple aquello de lo que está usted convencido. Ahora bien, imagínese a usted mismo pensando todo lo contrario, imagínese viviendo sanamente, sin sufrir accidentes, con éxito en todos sus proyectos, imagínese con todas las comodidades a su alcance, imagínese como un individuo exitoso, deje correr su imaginación.

¿De qué depende entonces la fe? De sus creencias, de aquello que su espíritu acepta como verdadero. Las creencias se forman a través de los años desde la niñez por medio del aprendizaje de lo que vemos, de lo que escuchamos y, en general, de lo que percibimos. Así, usted pudo haber aprendido que la abundancia del dinero es algo lejano e imposible porque de esa manera lo experimentó en el medio en que creció, o quizá pudo haber aprendido a llegar a su casa en total estado de ebriedad porque ese fue el ejemplo que observó una y otra vez durante años. Por otro lado, usted pudo haber aprendido a trabajar para lograr sus objetivos, a llevar a cabo sus obligaciones con responsabilidad y calidad, a cultivarse y prepararse profesionalmente, a ser un individuo con un alto nivel de autoestima y a esperar lo mejor de sus proyectos. Nuestras creencias definen quien somos, lo que está impreso en lo profundo de nuestro ser es lo que somos, y lo que somos se proyecta y se materializa en nuestro diario vivir.