¿Te has preguntado alguna vez quien eres? 

Esta pregunta podría parecer algo tonta a primera vista, pero la realidad es que tiene una gran implicación. Cuando Moisés fue enviado por Dios a liberar a Israel del cautiverio en Egipto, Moisés le pregunta: ¿quién digo que me ha enviado?, y Dios le contesta, “Diles que Yo Soy te ha enviado”. Esta respuesta es la mayor expresión de identidad propia porque define en 2 palabras todos los atributos de la personalidad. Sin duda alguna podemos deducir que el verbo favorito de Dios es “Ser o Estar”, haciendo a un lado importantes verbos como “poder, tener, querer, desear, pensar”, y aún más, descartando totalmente otros como “jugar, brincar, correr, caminar”. Pero, ¿qué significa todo esto? Cuando yo soy algo, implica que ese algo se encuentra integrado en mi personalidad y que funciona de manera automática sin necesidad de concentrarme para manifestarlo.

Por ejemplo, para manejar un auto, usted inicia poco a poco, pone mucha atención al dar vuelta en una esquina, al estacionarse, en las señales de tránsito, al frenar y acelerar, etc. Con el paso del tiempo, todo esto se va haciendo muy normal, tanto que hasta enciende el aire acondicionado, sube la temperatura, prende la radio y busca una estación de noticias o de música, sube y baja las ventanas, te desplazas del supermercado a tu casa de manera automática sin meditar que calles debes de recorrer; todo esto de manera espontánea, sin necesidad de pensar mucho (o nada) al respecto. Entonces te has convertido en un conductor de autos, o sea, eres un conductor de autos; la idea de poder o saber conducir ha quedado atrás, ahora ya eres un conductor.

Lo mismo pasa con Dios pero en otro nivel porque El no necesita manejar autos. Dios no tiene fe sino que El es fe, Dios no tiene paciencia sino que El es paz y paciencia, Dios no tiene bondad sino que El es bondad y benignidad, Dios no tiene gozo sino que El es gozo, Dios es amor, Dios es humildad, Dios es mansedumbre, Dios no tiene vida sino que El es vida, Dios no puede sino que El es poder, Dios no tiene sino que El es abundancia. Así podemos continuar mencionando más atributos de Su personalidad diciendo que El es esto o aquello. Cuando yo soy algo, entonces ese algo se manifiesta indudablemente. No es lo mismo tener mucho dinero que ser millonario, ya que ser millonario es parte de la personalidad y el tener dinero tan solo implica la posesión de un bien material.

Recuerde la manera en que Jesús hablaba de sí mismo diciendo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Jesús no decía yo conozco el camino, o yo conozco la verdad, o yo tengo vida, porque El mismo es todo eso.