“Honra a Dios con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.” (Proverbios 3:9-10)

Observemos que en este extracto del libro de Proverbios tenemos una acción y una consecuencia. Es como una especie de fórmula la cual, al seguir los pasos con exactitud, obtendremos un resultado garantizado.

La acción es: “Honra a Dios con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos”. Honrar significa dar reconocimiento, significa enaltecer o poner en alto, significa elogiar; por lo tanto, honrar a Dios con nuestros bienes implica conceder todo el crédito de lo que tenemos a Él. Pero esto no es todo, porque también es preciso honrarlo con el primer fruto (o las primicias) de todo aquello que emprendamos. Pero, ¿de qué bienes y de qué frutos estamos hablando? Existen bienes y frutos de carácter tangible y de índole intangible. Desde el punto de vista tangible podemos considerar valores como dinero, casas, autos, y cualquier otra posesión material. Desde el punto de vista intangible, tomaremos en cuenta valores como una carrera universitaria, nuestro empleo, alguna misión cristiana. Los bienes que ya tenemos se los debemos a Dios, pero es necesario reconocer que esto es así delante de nosotros mismos y de los demás. Estos bienes en realidad le pertenecen a Él, más es nuestra obligación administrarlos y compartirlos inteligente y sabiamente. Es importante apreciar que se habla de nuestros bienes y no solo de una parte de ellos, implicando  la totalidad de estos. Respecto a los primeros frutos la referencia es muy específica porque la “fórmula” dice “todos tus frutos”. En resumen, la acción nos invita a considerar que todo aquello que tenemos como posesiones propias tiene un origen, el cual es Dios, el proveedor Universal.

La consecuencia se divide en 2 partes. La primera es “Y serán llenos tus graneros con abundancia”. Un granero es un lugar de almacenamiento donde se guarda uno o más productos que poseen un valor material. Lo que se guardaba en un granero en aquel tiempo era el producto del trabajo. Esto me recuerda a José, el soñador, quien tenía la autoridad de abrir y cerrar los graneros donde se almacenaba la comida en el tiempo de crisis en Egipto. Sin duda alguna, el contenido de dichos graneros era de incalculable valor. ¿En dónde guarda usted el fruto de su trabajo? Se me ocurre pensar que la mayoría de nosotros obtenemos dinero como pago en el trabajo y este lo guardamos en una institución financiera. Así que, nuestra cuenta en dicha institución tenderá a crecer abundantemente.

La segunda consecuencia dice “y tus lagares rebosarán de mosto”. Un lagar en este contexto es un recipiente para pisar la uva y obtener su jugo; en pocas palabras, un lagar representa un lugar de trabajo. Desde el punto de vista literal, el hecho de que nuestro lagar rebose de mosto significa que el jugo de la uva se derramará por encima de los bordes del recipiente. Esto nos proyecta la idea de que, el resultado de nuestro trabajo, será mayor de lo esperado, será un éxito rotundo.

Pero no todo es valores de este mundo, porque también existen los valores espirituales. Siguiendo ésta misma “fórmula”, nuestro amor se incrementará, nuestra paz y paciencia aumentará, nuestra fe moverá montañas, nuestra capacidad de perdonar rebasará todo límite, nuestra bondad se multiplicará. Guarde esta “receta” en su corazón, hágala parte de su vida cotidiana; más no olvide meditar en la ley de Dios de día y de noche.