Recordando a mi gran amigo y hermano en el espíritu, el pastor Omar Flores Acevedo.

Un gran vacío ha quedado en nuestro ser, una enorme tristeza y dolor. Recordamos y recordaremos por siempre a quien nos mostró el camino de la luz, a quien se esforzó por conducirnos por la senda de la vida, a un hombre apasionado por sembrar la buena semilla, a un hombre que engendró hijos e hijas para Dios. Inquieto y hasta controversial, se atrevía a desafiar, al estilo Jesús, los estándares y costumbres religiosas practicados por los hombres, enfrentando con aplomo critica y juicio. Buscador incansable de la verdad, de la integridad, de la santidad, del verdadero propósito de Dios para el ser humano; percibió con gran claridad la dimensión del Creador y sus riquezas. Orador excepcional, extraordinario conocedor y expositor de la palabra de Dios, con deseo insaciable por profundizar en sus misterios. Enemigo acérrimo del ego, siempre con tiempo disponible para compartir con quien necesitaba consejo y palabra de aliento, aún en los momentos más críticos de su vida. En tiempo de grandes problemas, en medio de inmensas tormentas, osaba bajar de la barca en la que se desplazaba para caminar sobre el agua y para continuar hacia el objetivo, sin temor a hundirse, siempre seguro de que Dios lo respaldaba. Hablo como amigo íntimo y como hermano en el espíritu, sin embargo, se que todas las facetas de su vida fueron congruentes con lo que aquí he expresado.

Y yo me pregunto ¿Porqué esta clase de hombres que nuestro mundo material, vano y efímero necesita, tiene que abandonarnos y llevarse consigo la capacidad y el deseo de edificar a otros? No tengo una respuesta humanamente lógica, solo puedo decir que así caminó Enoc con Dios siendo aún joven, así también Elías fue llevado al cielo por un torbellino, de igual manera Moisés se reunió con sus padres sin cruzar el Jordán cuando sus ojos todavía no se obscurecían y sin haber perdido su vigor. Estos hombres aún tenían mucho que ofrecer al mundo en el tiempo en que vivían, más los pensamientos y las razones de Dios no son como los pensamientos y las razones de los hombres.

Descansa en paz, Omar Flores Acevedo (1961 – 2013).