“Más bienaventurado es dar que recibir.” Hechos 20:35

El término “bienaventurado” implica tener fortuna, y “fortuna” implica tener la suerte a tu favor. La palabra “suerte” es solo una manera de representar los sucesos que te acontecen aparentemente por casualidad, pero esto no es así, lo cual podemos constatar en la siguiente frase:

“La suerte se echa en el regazo, mas de Dios es la decisión de ella.” Proverbios 16:33

Se puede concluir entonces que, al dar, estaremos acumulando “buena suerte” para nosotros; en otras palabras, Dios decidirá a nuestro favor. Sin embargo, es importante tomar en cuenta la intención al dar, ya que esta no debe de ser para recibir a cambio sino para bendecir. Se trata de vencer el ego y dejar de pensar en nosotros, en nuestras necesidades, en nuestros problemas. Se trata de poner en práctica nuestra gran capacidad de hacer el bien a otros.

Existe un gran número de cosas que podemos dar, desde ayuda económica, hasta una bendición, un saludo amable, un abrazo caluroso, una palabra de aliento, una sonrisa reconfortante, una buena intención, calidad de tiempo, amor a nuestros semejantes, perdón.

Durante un día completo practique lo que anteriormente describo y añada más cosas según usted lo perciba. Haga esto una costumbre poco a poco, momento a momento, día a día. Seguramente su vida cambiará porque Dios estará de su lado.