En el capítulo 17 del primer libro de Reyes se narra la interacción entre el profeta Elías y una mujer viuda. Veamos específicamente lo que sucede entre los versículos 10 y 16. El profeta le pide a la viuda primeramente agua, lo cual ella atiende de inmediato sin alcanzar a traer el vaso debido a que Elías la detiene para pedir algo adicional, un bocado de pan. Esta segunda petición genera una respuesta de la mujer quien le comenta que solo tiene un puñado de harina y un poco de aceite, con lo cual se disponía a preparar pan para comer ella y su hijo y, después, dejarse morir. Elías contesta a esto de manera aparentemente egoísta al pedirle que primeramente le haga a él una pequeña torta y se la lleve, y deje para después lo de ella y su hijo. Pero esto no es todo, sino que al mismo tiempo le comunica que Dios le ha revelado que los ingredientes que ella tiene, harina y aceite, no le faltarán; en otras palabras, que su alimento estará seguro.

El trasfondo de este pasaje revela la escasez alimenticia que se experimentaba debido a la falta de lluvia que Dios había producido por medio de la palabra del profeta, y Dios había prometido alimentar a la viuda hasta que volviera a llover y los campos se hicieran productivos para cosechar. Elías era un varón de Dios, así se muestra en varias partes de la redacción del primer libro de Reyes, y esto significa que él representaba a Dios y, por lo tanto, tenía los poderes para actuar en su nombre.

Para clarificar esto, imagine usted que el presidente de su país le otorga un poder para actuar en su nombre. Prácticamente, usted se convierte en el mandatario de ese país, sus palabras y deseos serían las nuevas órdenes a cumplir. Esa era la postura de Elías, lo que este profeta decía y ordenaba eran las palabras y deseos de Dios, era como si Dios hablara de manera directa. El hecho de que Elías pidiera de comer primero para él, implicaba atender a Dios como primera prioridad y dejar para después lo demás. Lo que debemos de entender con esto es que Dios no agrava ni se burla de la necesidad de nadie, sino por el contrario, si usted lo sitúa en el primer lugar de sus preferencias, El también le otorgará un lugar privilegiado.