“Para entender sabiduría y doctrina” Fragmento de Proverbios 1:2

Entender significa tener una idea clara acerca de un evento. Dicho evento puede ser algo que se dice, algo que se hace o un acontecimiento. Un individuo puede tratar acerca de cierto tema solamente cuando tiene entendimiento al respecto. El entendimiento, a su vez, conduce al discernimiento ya que entre más sentido existe sobre algo, más luz tenemos a nuestro alcance y, entre más luz nos rodea más fácil es transitar sin peligro de tropezar.

Sabiduría, en el contexto que se expresa, implica la manera adecuada en que debe de conducirse un individuo por la vida con el objetivo de llegar al final del camino como un triunfador. Para llegar a un nivel elevado de sabiduría es necesario tener una doctrina correcta y un buen entendimiento de ella con el fin de diferenciar entre lo que conviene y lo que no conviene, lo que es edificante y constructivo, lo que me convierte en un mejor ser humano, lo que alimenta mi espíritu, estabiliza mi alma y mantiene íntegro mi cuerpo.

La doctrina se compone por un conjunto de ideas acerca de un tema específico las cuales, al ponerlas en práctica, se convierten en una forma de vivir y, por ende, en creencias. Existen muchas doctrinas en el mundo en que vivimos por lo cual es preciso seleccionar aquella que es verdadera. Una doctrina que se basa en la verdad es sana y no hace daño alguno, es pura y no contamina, es edificante elevando nuestra calidad humana y espiritual, es transparente y no oculta nada sino da libertad, es sólida y nos fortalece, es agradable y alegra el corazón.

Observemos que los 3 conceptos se relacionan entre sí. El resultado de dichos conceptos puede expresarse como una expresión de aritmética básica, en una suma de 2 elementos que producen un resultado de la siguiente manera:

Doctrina correcta + Entendimiento correcto = Sabiduría

¿Cuál es la doctrina correcta? La Palabra de Dios.

Para entender la Palabra de Dios es preciso estudiarla con profundidad y, además, practicarla hasta que se transforme en una forma natural de vivir. Entonces y solo entonces la sabiduría estará a nuestro alcance para conducirnos prudentemente hacia el éxito porque cuando nuestra brújula es la Palabra de Dios, no existe la posibilidad de errar.

En conclusión, el primer propósito de los proverbios de Salomón es adquirir y entender la única doctrina verdadera, la Palabra de Dios, con el objetivo de alcanzar la sabiduría que es el consejo directo de Dios.