“Para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad” Proverbios 1:3

Consejo es orientar a alguien con el propósito de que actúe o se comporte de determinada forma. Hay consejos malos y buenos y, por supuesto, en este caso el énfasis es sobre un buen consejo.

En el propósito #2 se menciona el concepto de prudencia concluyendo que se trata de una característica a través de la cual un individuo muestra su moderación en el actuar por medio de sus obras y/o de sus palabras.

En el contexto bíblico, la justicia es una virtud que indica lo que le pertenece a Dios y lo que le pertenece al ser humano. Es también un indicador de principios morales para dar a cada uno lo que merece o le corresponde. Justicia es sinónimo de imparcialidad, neutralidad y rectitud.

El juicio, por otro lado, es una facultad del ser humano para distinguir entre el bien y el mal lo cual tiene que ver con la acción de juzgar. Así, teniendo un buen juicio es posible juzgar correctamente sobre los eventos y situaciones que se llevan a cabo cotidianamente. Por el contrario, un mal juicio siempre conduce a un resultado equivocado.

Por último, la equidad se refiere a una característica del ser humano por medio de la cual percibe el sentido del deber de manera natural. Es el discernimiento correcto del deber, conocido también como buena conciencia, como parte integral de la personalidad. Virtualmente, alguien con la característica de equidad no requiere de consultar la ley para actuar porque dicha ley ya está escrita en su corazón.

La conclusión de este propósito es orientar al ser humano para caminar por la vida con cautela, mesura y diligencia; conscientes de lo que somos y merecemos delante de Dios y de los hombres para no caer en el error de sobrevaluar o devaluar. Adicionalmente, seremos entrenados con la capacidad de opinar y calificar correctamente las circunstancias diarias de manera que las decisiones tomadas nos conduzcan a un resultado positivo. Además, los proverbios nos proveerán de un sentido común que nos guiará para cumplir responsablemente con nuestro deber.