La Biblia contiene más de 3,000 promesas, algunas de bendición y otras de maldición. Sí, usted ha escuchado bien, la Palabra de Dios contiene promesas que son para maldición. Solo basta con echar un vistazo al capítulo 28 de Deuteronomio versículos 15 a 68 para observar claramente que la desobediencia trae consigo condenación. Pero no se preocupe por esto ya que el objetivo por ahora es hablar de una consecuencia que es producto de la obediencia y las bendiciones que Dios ofrece y que se menciona en el mismo Deuteronomio, capítulo 28, versículo 10:

“Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.”

El texto en cuestión inicia diciendo que todos los pueblos de la tierra verán algo. En otras palabras, todo el mundo se va a enterar de un suceso, la humanidad entera sabrá acerca de un hecho. Para que usted se dé una idea de cuantas personas formamos “todos los pueblos de la tierra”, en el año 2018 se estima que había alrededor de 8 mil millones de habitantes en nuestro planeta.

¿Cuál es el suceso que toda esta gente va a notar? Que “el nombre de Jehová es invocado sobre ti”. En el contexto histórico, esta promesa se dio al pueblo de Israel. Sin embargo, la bendición es también para el resto de los seres humanos que hemos creído, aceptado y tomado a Jesús como el camino hacia la verdad que produce vida. Pero ¿qué significa esto? Significa que usted tiene la posibilidad de proyectar el poder, la grandeza, la superioridad, la autoridad, el prestigio y la excelencia de Dios.

Las consecuencias serán que el temor alcanzará a los que vean esto, y no precisamente se refiere a tener miedo, sino que infundirás respeto y asombro. Aquellos que se acerquen a ti lo harán con cautela cuidando ser respetuosos y bien intencionados. Serás objeto de aprecio y admiración por los frutos de tu vida, siendo notorio que es Dios quien está detrás de tu gran éxito.

El evento descrito anteriormente se producirá por causa de que las bendiciones de Dios serán tan grandes y notorias que no habrá manera de esconderlas. Sin embargo, es preciso cumplir primeramente con ciertos requisitos que de manera general se concentran en tener siempre presente los mandamientos de Dios, así como también ponerlos por obra.

He aquí una lista de las bendiciones contenidas en este capítulo 28 expresadas en lenguaje ordinario:

  • La prosperidad no estará sujeta a un espacio geográfico, sino que me alcanzará en cualquier lugar en que yo decida estar (versículo 3).
  • Mi descendencia será fructífera, y mi trabajo y empresas generarán abundante ganancia (versículo 4).
  • Siempre habrá provisión en mi alacena y no padeceré de hambre (versículo 5).
  • Tendré protección divina en el caminar por este mundo a donde sea que me desplace y en todo lo que haga (versículo 6).
  • Dios será mi guardaespaldas y estropeará los planes de aquellos que intenten perjudicarme y hasta los confundirá y turbará (versículo 7).
  • Mis dividendos serán tan abundantes que mis almacenes estarán llenos de fruto (por ejemplo, mucho dinero en el banco) (versículo 8).
  • Cualquier proyecto que emprenda será exitoso (versículo 8).
  • Los bienes materiales y el fruto de mi trabajo y empresas excederán la abundancia, así como también el fruto de mi descendencia (versículo 11).
  • Dios se encargará de mantener y proteger mi estatus de éxito y asegurar el triunfo de mis proyectos (versículo 12).
  • Seré económicamente autosuficiente al grado de tener la capacidad para financiar proyectos de otros (versículo 12).
  • Seré líder en lo que emprenda (versículo 13).

Todo esto no será el producto de mi esfuerzo sino de la mano de Dios. Por supuesto, yo haré mi parte y el Señor me dará su apoyo y me recompensará en público.

Que interesante. Imagina por un momento que Dios te respalda y te impulsa para ser la máxima autoridad en una o más áreas. El mejor abogado, el mejor cirujano, el mejor programador de software, el mejor vendedor, el mejor predicador, el mejor contador, el mejor chef de cocina, el mejor mecánico.

Esto es posible, es una promesa del Señor. Pero no olvide cumplir con los requisitos de tener presente sus preceptos y vivirlos a diario.

Crea a Dios. Su palabra es veraz.