Existen algunas variantes sobre como llamar a Dios de tal forma que podemos encontrar los términos Jehová, Yahvé y Yahweh. Sin embargo, para tener un significado adecuado, esto no es importante. Originalmente el nombre de Dios se escribía como YHWH en el idioma hebreo antiguo que no utilizaba vocales y expone conceptos como:

  • Él quien será, es y fue
  • El que existe y hace existir
  • Yo soy
  • El que existe en sí mismo

Todos los significados poseen un común denominador: Eternidad e Inmutabilidad. Con esto en mente obtenemos las siguientes conclusiones.

Dios no tiene un pasado que lo marque. Siempre ha existido. No tiene un principio, sino que Él mismo es el principio, el origen. No tiene una historia o biografía. No tiene malos recuerdos de una niñez que le produzcan malestares. Tampoco posee errores de la juventud de los cuales tenga que arrepentirse. No tiene traumas ni complejos. En su mente no hay procesos subconscientes o inconscientes que tomen el control de su vida en modo de “piloto automático” como sucede con los seres humanos.

Respecto al tiempo futuro, éste no existe en su entorno. No hay de que preocuparse, angustiarse o mortificarse. No experimenta incertidumbre o duda. No vacila ni titubea. Sin embargo, el Eterno si tiene autoridad sobre el futuro de su creación y lo puede alterar si así lo desea.

Por lo tanto, el presente es el tiempo en el que Dios existe. Por esta razón se llama a sí mismo “Yo Soy” cuando Moisés le pregunta por su nombre en el libro de Éxodo capítulo 3 versiculo14:

“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” Genesis 3:14

Esto representa un silencio total porque el bullicio del pasado y la incertidumbre del futuro no existen en la persona de Dios.

El silencio no es “la nada”. El silencio es la ausencia de ruido. No hay detalles de un pasado o un futuro que lo perturben o interfieran con sus propósitos. Es, por lo tanto, conciencia pura. No tiene pensamientos vanos. No piensa por pensar ni crea en su mente dramas e historias que son el resultado de alguna experiencia como lo hacemos los hombres. Siempre tiene propósitos definidos. Su personalidad actual no está basada en un proceso de maduración a través del tiempo porque el tiempo cronológico no actúa sobre Él. El profeta Isaías lo describe como ser eterno, creador del universo, infinitamente fuerte, sin posibilidad de experimentar agobio ni debilidad, con conceptos en su mente fuera del alcance humano.

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Isaías 40:28

Nuevamente es Isaías quien dice:

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55:9

Y el apóstol Pablo no se queda atrás al exclamar:

Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Romanos 11:34-35

La lógica humana es cosa de niños para Dios y su lógica es locura para nosotros.

Las palabras anteriores no alcanzan para describir al Eterno porque nuestra condición humana es insuficiente para entenderlo. No obstante, hay algo de suma importancia: no es inalcanzable. Con todo, Dios se agrada con los que se acercan a Él y, por si fuera poco, recompensa a quien le busca.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6